19
Jun
El Buen Pastor

El Buen Pastor
Leer | SALMO 23
“Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma” (Sal 23.2, 3). Usted probablemente ha escuchado este pasaje innumerables veces. Pero, no importa con qué frecuencia sea recitado este salmo, parece como si algunas veces pasáramos desapercibido el alcance de su mensaje: Dios restaura nuestra alma.
La manera en que lo hace, es por medio de la comunión con Él. Aunque a veces nos apartamos de su senda, Él sigue siendo el Buen Pastor. Tenemos la tendencia a descarriarnos, pero Él vuelve a recibirnos gozosamente, y siempre está dispuesto a perdonarnos.
Pero ¿por qué tendemos a apartarnos? La realidad es que, probablemente usted nunca tomó la decisión consciente de olvidarse de Dios. Esto sucede, por lo general, como resultado de nuestros deseos de satisfacer nuestras aspiraciones personales. Cuando nos obstinamos por lograr bienestar y seguridad sin tener en cuenta a Dios, nos extraviamos más y más.
Lucas 15.3-7 es una imagen maravillosa de la cálida recepción que espera a una “oveja” perdida. ¿Castiga el pastor a la oveja descarriada? Por el contrario, hace una celebración, porque lo que se había perdido ha sido encontrado. De manera semejante, el cielo se regocija cuando un hijo de Dios descarriado vuelve al “redil”.
Al volver al Señor, es posible que usted experimente la disciplina divina, pero como creyente, nunca incurrirá en su ira. Esa ira ya fue derramada sobre su Hijo, quien llevó el castigo por nosotros. ¿Es usted una oveja perdida que está vagando lejos de su amoroso Pastor? Deténgase y escuche su voz, y será conducido a salvo al hogar celestial.
14
Jun
Razones para confiar en Dios

Razones para confiar en Dios
Leer | HEBREOS 10.19-23
En nuestro mundo aquejado de problemas, las injusticias, los crímenes y la falsedad es lo que abunda en las noticias.
Sin embargo, tenemos un Dios cuyas acciones son perfectas y que es fiel a toda promesa que ha hecho. Él es el mismo “ayer, y hoy, y por los siglos” (He 13.8). Podemos tener absoluta confianza en el Señor, porque Él es:
• Omnisciente. Nuestro Padre celestial sabe lo que le está sucediendo a cada persona en todo momento (Lc 12.2, 3). Su conocimiento es total; no hay ninguna circunstancia que le sea desconocida, ni pensamiento que Él no discierna.
• Omnipotente. Dios tiene poder absoluto sobre todas las cosas; nada está fuera de su control. Él usa su poder para hacer su voluntad perfecta. Ninguna autoridad en el cielo o en la Tierra puede frustrar sus propósitos (Job 42.2; Mt 19.26).
• Omnipresente. La totalidad del espacio y del tiempo están al alcance de su mirada (Sal 139.7-12).
• Veraz. Dios no puede mentir; Él dice siempre la verdad. Podemos confiar plenamente en su Palabra y en sus respuestas a nuestras oraciones.
• Amoroso. Podemos también tener confianza en las intenciones del Señor, porque su carácter es el amor absoluto (Ro 8.28; 1 Jn 4.8).
La naturaleza de Dios no es afectada por el tiempo, el lugar, las personas o las circunstancias. Él nunca se equivoca en lo que dice o hace, porque su conocimiento es perfecto. Su soberanía es total, y todo está al alcance de su mirada. Cada promesa está garantizada en Jesucristo (2 Co 1.20). Él es Aquel en quien podemos contar cada día de nuestra vida. ¡Aleluya!






